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17 de octubre de 2017 04:12

Che: El Gran Hombre Humanista, Revolucionario y Constructor del Socialismo

Realizado por Rosa Roja [*] en: http://ift.tt/2yqLEQb

Por: Gilberto Ospina Marroquín

Forjador  de  patria que moriste ajusticiado, y enterrado con tus sueños, tu fusil y tu cigarro, nunca haz muerto…nunca te haz ido

Desde el 5 al 9 de octubre  en Bolivia se está en el encuentro mundial 50 años del Che en Vallegrande, en el último día se hará el relanzamiento de la lucha antiimperialista. Desde aquí nos unimos a esta histórica y revolucionaria conmemoración y enlazarla con la conmemoración del centenario de la Revolución de Octubre que fue la primera piedra colocada para construir el socialismo en el mundo.

La humanidad en su desarrollo social, político, económico, cultural, ha tenido líderes que le permiten hacer historia: historia consciente y que alimentan las utopías.

Uno de ellos y su papel en la historia es, Ernesto “Che” Guevara de la Serna: de los grandes sujetos polifacético como pensador, fotógrafo ambulante, dirigente político, escritor, médico, periodista, combatiente, y luchador por la reivindicación de los desprotegidos; extraordinario revolucionario internacionalista y antiimperialista del siglo XX. Pero sus ideales aún viven.

A él no le permitieron cumplir su ciclo de vida completamente, al acabarla hace 50 años, ejecutado doblemente por la CIA como agencia del imperialismo norteamericano, y para otros murió en combate( lo acabaron físicamente). El Che era consciente de que esto iba a pasar cuando expresó: “Podrán morir las personas, pero jamás sus ideas”

Con la muerte del Che se produce todo un fenómeno, en donde se trató de desvirtuar el ideal  revolucionario al convertir la imagen a través de la foto del Guerrillero heroico, en una de las iconografías más reproducidas de la historia. Aleida Guevara, la hija del Che, manifestaba: Hoy el rostro del Che se puede encontrar en casi cualquier lugar del mundo. ¡El mito se ha convertido en negocio¡

El capital la convirtió en un negocio para la sociedad del consumo, y  el imperialismo  lo convirtió en un icono.

Al respecto de los iconos, Lenin en El Estado y la revolución, escribió: “Ocurre hoy con la doctrina de Marx lo que ha solido ocurrir en la historia repetidas veces con las doctrinas de los pensadores revolucionarios y de los jefes de las clases oprimidas en su lucha por la liberación. En vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para ‘consolar’ y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola”.

Para los socialistas y marxistas revolucionarios, el Che en estos 50 años es una guía política, es la figura básica para la construcción del SOCIALISMO LATINOAMERICANO, es un referente teórico que nos dejó un legado cultural y político para la insurrección popular y la resistencia antineoliberal y anticapitalista.

El Che fue un gran lector de los clásicos del marxismo y en su mochila cargaba la Historia de la revolución Rusa escrita por León Trostky, lo consideraba  “fuente de importancia esencial”. Fue un marxista no doctrinado y un crítico del estalinismo.

En su lucha Antimperialista nos planteó: “Debemos recordar siempre que el orden mundial imperialista, es la etapa final del colonialismo, y que debemos derrotar en una confrontación global”.

El Che gran humanista

                 “Podrán cortar todas las flores, pero nunca terminarán con la primavera”.

El humanismo marxista no se basa en una concepción general abstracta del hombre, sino en una visión histórica y social, es decir concreta de lo humano, donde el hombre es, a la vez que creador, resultado de la sociedad en que vive.

Para Marx el hombre es ante todo el conjunto de sus relaciones sociales… “la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de sus relaciones sociales”

El pensamiento político del Che, el humanismo es la idea central: cobró otras dimensiones teóricas y prácticas. El humanismo marxista del Che es, pues, ante todo, un humanismo revolucionario que se expresa en su concepción del papel de los hombres en la revolución, en su ética socialista, y en su visión del “hombre nuevo”.

Para comprender este pensamiento es fundamental leer el texto: El socialismo y el hombre en Cuba,[1] Marzo de 1965 El Che leyó los Manuscritos de Carlos Marx. Este texto es de vital importancia para el marxismo, además de la trascendencia que tomó en la década del 60 el debate que se dio en Cuba sobre el desarrollo que debía seguir la economía en un proceso de construcción de una sociedad anticapitalista.

“Es común escuchar de boca de los voceros capitalistas, como un argumento en la lucha ideológica contra el socialismo, la afirmación de que este sistema social o el período de construcción del socialismo al que estamos nosotros abocados, se caracteriza por la abolición del individuo en aras del Estado”.

El Che pretende demostrar en estas líneas que el que homogeneíza, disciplina, controla y rige los parámetros sociales de los individuos dentro de la sociedad no es un fantasma estatal que regula la vida social, sino el capitalismo a través de la ley del valor.

Otro elemento plateado por el Che es sobre el “Hombre Nuevo”. Para él no es posible una nueva sociedad sin la creación del hombre nuevo.  Una Revolución sólo es auténtica cuando es capaz de crear un “Hombre Nuevo” y este, para Guevara vendrá a ser el hombre en el siglo XXI:

“Todos y cada uno de nosotros paga puntualmente su cuota de sacrificio consciente de recibir el premio en la satisfacción del deber cumplido, conscientes de avanzar con todos hacia el Hombre Nuevo que se vislumbra en el horizonte”.

 El Che en su pensamiento político fue un Visionario por una mejor sociedad, que en sus facetas de la vida obtiene un grado de concienciación por la justicia social, sus enseñanzas han hecho florecer la esperanza por una vida digna para la humanidad y uno de sus aciertos por la vida es cuando enunció:

“Sueña y serás libre en espíritu, lucha y serás libre en vida”

El ejemplo a seguir  principalmente de la juventud por el legado dejado, es el de emancipar a la humanidad de la barbarie capitalista, que cada día es deshumanizada. El Che desde muy joven elaboro su proyecto de vida revolucionaria.

El Che y su compromiso revolucionario

“El deber de todo revolucionario es hacer la revolución”

Su primera lectura de la realidad, se puede decir por las relaciones familiares, que le permitió tomar la decisión más delante de ser un  revolucionario integro, fue la guerra civil española (1936-1939).

Otro aspecto que influyo en haber tomada sabiamente esta decisión, fue cuando terminó sus estudios médicos en 1953. Rápidamente se hizo lo que se refiere a la desigualdad social y la injusticia más desfavorecidos y las personas y los pacientes más pobres, tales como las personas con lepra, así como su primer larga data en América Latina, y consciente. En este período fue un aficionado a la literatura, la política y la filosofía.

El recorrido por américa- inicialmente en bicicleta y luego en moto- le permitió ver y leer las realidades de las desigualdades en el continente. Y de este recorrido saco la siguiente conclusión:

Muchos me llamarán un aventurero, y eso soy, sólo que de uno de una clase diferente: uno de los que arriesga el pellejo para demostrar sus verdades.

En 1950, Guevara realiza su primer viaje en motocicleta por el norte de Argentina y visita las regiones más pobres. Recorre en total 4.500 kilómetros y la miseria que golpea a su pueblo lo impacta mucho. Al respecto, escribe: “No me nutro con las mismas formas que los turistas. […] El alma [del pueblo] está reflejada en los enfermos de los hospitales”.

Un año más tarde, recorre la costa atlántica de América del Sur a bordo de un barco petrolero de la compañía nacional argentina que lo recluta como personal médico.

De enero a julio de 1952, con 24 años, Guevara realiza su primer viaje internacional en motocicleta con su amigo Alberto Granado: Visitan Chile, Perú, Colombia y Venezuela. En mayo de 1952, en Lima, Guevara conoce al doctor Hugo Pesce, dirigente del Partido Comunista de Perú y discípulo de José Carlos Mariátegui, que trabaja en una leprosería. Este encuentro así como los meses que pasarían en la institución médica se revelarían decisivos y orientarían su destino futuro de lucha a favor de los oprimidos. Durante este viaje, Guevara descubre la miseria y la explotación de los pueblos latinoamericanos, particularmente por las multinacionales estadounidenses.

En julio de 1953, Guevara realiza un nuevo viaje por América Latina con su amigo Carlos Ferrer. En Bolivia descubre el proceso radical que lanzó el Movimiento Nacionalista Revolucionario en 1952.

Ernesto Che Guevara viajó a Guatemala en 1954, con la esperanza de unirse a las filas de los rebeldes, pero el gobierno de Castillo Armas títere de los Estados Unidos de América enjuició la revolución. Y luego se trasladó a México, donde se reunió con Fidel Castro y establece la revuelta contra el dominio del “Batista” -régimen reaccionario- hasta su caída en 1959. Se conocen en julio de 1955 con Fidel Castro, quien huyó a México tras el fallido ataque al cuartel Moncada en Santiago de Cuba. Castro lo reclutó como médico en la misión que liberaría a Cuba de la dictadura de Batista.

El triunfo en 1959 de la Revolución Cubana, de una guerra revolucionaria que constituyó al mismo tiempo una escuela política radical, dirigida por una organización férreamente unida, decidida y con vocación de poder, le permitió al país escoger la opción máxima posible: hacer una revolución socialista de liberación nacional que transformara a fondo las relaciones sociales y humanas y las instituciones.

El curso de todo proceso revolucionario cuando éste es dirigido honestamente y no frenado desde puesto de responsabilidad, hay una serie de interacciones reciprocas entre los dirigentes y las masas revolucionarias[2]

El Che fue un revolucionario tricontinental, y este enfoque lo comenzó a tener cuando solo tenía veinte y cuatro años: “Aunque somos demasiado insignificantes para ser portavoces de una causa tan noble, creemos, y esta jornada sólo ha servido para confirmar esta creencia, que la división de América en naciones inestables e ilusorias es una absoluta ficción. Sólo somos una raza mestiza con similitudes etnográficas extraordinarias, desde México hasta el Estrecho de Magallanes. Y así, en un intento de liberar todo el provincialismo intolerante, propuse un brindis por Perú y una América unida”. (Diario de una motocicleta. p. 135).

El Che sobre el debate de la economía cubana en la década del 60

Asumió como presidente del Banco Nacional en 1959 y el Ministerio de Industria (1961-1965).

Che afirmaba que la economía debe ser gobernada por el poder popular revolucionario durante todo el proceso de transición socialista.

Ellos discutieron sobre organización económica –centralización o descentralización–, los niveles de decisión, las políticas de retribución al trabajo, el papel de la banca, el crédito, costos de producción, precios, relaciones entre las empresas estatales. Pero esa identificación del debate sería completamente insuficiente. Ante todo, en los primeros años 60 se jugaban al mismo tiempo –en la apuesta tremenda de toda revolución– la existencia y el alcance del nuevo poder, la capacidad de hacer cambios trascendentales y de reproducir la vida social, la defensa frente a sus enemigos, la creación de nuevas relaciones e instituciones y la formulación de un proyecto que estuviese a la altura de los ideales y los sacrificios, y al cual plantearon:

  1. a) La Economía, la Economía política y las políticas económicas sin apellidos son siempre formas de la economía del capitalismo, corresponden al complejo de teorías e ideologías de ese sistema;
  2. b) La transición socialista es un poder político e ideológico revolucionario de orientación socialista-comunista, que tiende a unificar las dimensiones diferentes de la sociedad en cuanto a objetivos y voluntades, aunque todas ellas siguen teniendo sus características y sus especifidades, y se trabaja concretamente con cada una de ellas;
  3. c) Por consiguiente, el poder revolucionario es un puesto de mando sobre la economía, y es el conductor, de diferentes maneras, del conjunto de la sociedad;
  4. d) Precisamente por serlo, y para que ese poder no degenere en el poder de un grupo que termine cerrándole el paso al socialismo, está obligado a avanzar hacia su conversión en un verdadero poder popular, en el que los trabajadores y las mayorías conozcan las cuestiones fundamentales y participen de manera creciente en su control y su fiscalización, y en la elaboración misma de las decisiones y las políticas;
  5. e) Para todo el período de transición que va desde el triunfo revolucionario hasta el fin de las dominaciones y la creación de una sociedad nueva, muy diferente y muy superior a la capitalista, tienen que regir los despliegues y los productos de los factores subjetivos de la sociedad, y no las determinaciones llamadas objetivas. Guiarse por el predominio de los llamados “factores objetivos” conduce a la detención del proceso y su retroceso, en dos sentidos: el que procede de la reproducción “normal” de las condiciones de la vida social, que siempre consiste en la reproducción del orden de dominación vigente; y el que dimana del poder de un grupo que convierte su poder, sus intereses y su voluntad de dominio en cosas “objetivas” que no pueden cambiarse.

Che afirma que la economía debe ser gobernada por el poder popular revolucionario durante todo el proceso de transición socialista.

Hoy es una gran tarea de los revolucionarios y de los procesos de liberación en Latinoamérica como a nivel mundial,  retomar el pensamiento del Che  en la realidad que se vive  hoy, como es la lucha política entre el capitalismo y el socialismo.

¿Qué nos convoca hoy el legado del Che? Retomo al marxista cubano Fernando Martínez Heredia al referirse lo que puede darnos hoy el Che:

– Es un referente ético y político socialista sin igual, fortalecido por su consecuencia y su ejemplo imperecederos, y por su caída heroica;

– Confianza en lo que sí es posible hacer y lograr para volverse superior a las circunstancias;

– Un extraordinario instrumento teórico –conceptos, ideas, hipótesis, principios– y el método dialéctico marxista, que el Che ejerció sobre las realidades, los conflictos y los proyectos de Cuba y de América Latina y el llamado Tercer Mundo;

– Una crítica marxista de las sociedades y las teorías del capitalismo y el socialismo;

– Un cuerpo de pensamiento idóneo para realizar los análisis concretos que tanto necesitamos;

– Una de las líneas principales con que contamos para el trabajo urgente de formación política, ideológica y cultural.

El 9 de octubre de 1967, su asesinato se realizó en Higueras, Bolivia; hace 50 años, la humanidad perdió a un gran hombre con conciencia libertadora, humanista, revolucionaria, socialista y antiimperialista.

“La muerte no es verdad, cuando se ha cumplido bien la obra de la verdad”

Hasta la victoria total de la libertad de la humanidad y por un mundo soberano, comandante Che Guevara vivaras siempre, muchas gracias por tu ejemplo, para quienes seguimos soñando por la libertad.

“Todos los días la gente se arregla el cabello, ¿por qué no el corazón?”

En honor a un revolucionario socialista invito con el siguiente link a leerlo

http://ift.tt/2x029AY

 

“El único homenaje grato a las almas grandes y digno de ellas, es estudiar sus virtudes e imitarlas”
                                                                                            José Martí

[1]http://ift.tt/2ypg3hz

[2] Lo que aprendimos y lo que enseñamos


15 de octubre de 2017 16:41

La escuela

Realizado por OMAL | Observatorio de Multinacionales en América Latina en: http://ift.tt/2gIxFxr

Ve a la escuela a aprender

a leer, a escribir

a obedecer, a no decir

La fotosíntesis se enseña

en libros leídos sobre una tierra

tapada con hormigón

Estudiad, les decimos,

tenéis que estar preparados para

unos trabajos que no existen

Para saber qué les interesa de verdad

hay que mirar la última hoja

de sus cuadernos

Dicen: no están en la escuela

las cosas que

queremos aprender

Mi profesora de primaria

creyó que éramos poetas.

Y lo fuimos

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14 de octubre de 2017 16:33

Las cuestiones de Octubre

Realizado por Rosa Roja [*] en: http://ift.tt/2gFhFMr

Por: Daniel Bensaid

[Tomado de: http://ift.tt/2id86Ig

Una revisión crítica sobre la revolución rusa, con ocasión o con el pretexto del 80 aniversario de Octubre, suscita muchas preguntas, tanto de orden histórico como programático. El asunto es importante. Se trata ni más ni menos que de la inteligibilidad del siglo que se acaba, de nuestra capacidad para salvar el pasado del olvido, para preservar un futuro abierto a la acción revolucionaria.

Sin embargo, incluso antes de entrar en la masa de los nuevos documentos accesibles debido a la apertura de los archivos soviéticos (que permitirán sin duda alguna nuevas clarificaciones y una renovación de las controversias), la discusión se topa con los productos de consumo de la ideología dominante, cuyas intenciones se ven claramente en su reciente y consensuado homenaje necrológico a Francois Furet. En estos tiempos de contrarreforma y de reacción, no tiene nada de extraño que los nombres de Lenin y de Trotsky sean tan impronunciables como lo fueron los de Robespierre o Saint-Just bajo la Restauración.

Para comenzar a desbrozar el terreno, conviene considerar tres ideas bastante difundidas hoy :

1. De hecho la revolución, Octubre, sería más bien el nombre emblemático de un complot o de un golpe de Estado minoritario que impuso de golpe, por arriba, su concepción autoritaria de la organización social en beneficio de una nueva élite.

2. Todo el desarrollo de la revolución rusa y de sus desventuras totalitarias estaría inscrito en su germen, por una especie de pecado original, en la idea (o la « pasión » según Furet) revolucionaria : la historia se reduciría entonces a la genealogía y el realización de esa idea perversa, despreciando las grandes convulsiones reales, acontecimientos colosales y la salida incierta de toda lucha.

3. En fin, la revolución rusa habría sido condenada a ser una monstruosidad por haber nacido de un parto prematuro de la historia, de una tentativa de forzar su curso y su ritmo, mientras que las « condiciones objetivas » de una superación del capitalismo no estaban reunidas : en lugar de tener la sabiduría de « autolimitar » su proyecto, los dirigentes bolcheviques habrían sido los agentes activos de ese contratiempo.

¿Revolución o golpe de Estado ?

La revolución rusa no fue el resultado de una conspiración sino de la explosión, en el contexto de la guerra, de las contradicciones acumuladas por el conservadurismo autocrático del régimen zarista. Rusia, a comienzos del siglo, era una sociedad bloqueada, un caso ejemplar de desarrollo desigual y combinado, un país a la vez dominante y dependiente, que unía los rasgos feudales de un campo en el que la servidumbre estaba oficialmente abolida desde hacía menos de medio siglo y los rasgos del capitalismo industrial urbano más concentrado. Gran potencia, era una potencia subordinada tecnológica y financieramente. El cuaderno de quejas presentado por el pope Gapone en la revolución de 1905 es un verdadero registro de la miseria que reinaba en el país de los zares. Las tentativas de reformas eran rápidamente bloqueadas por la oligarquía, la cerrazón del déspota y la inconsistencia de una burguesía a la que ya pisaba los talones el naciente movimiento obrero. Las tareas de la revolución democrática correspondían así a una especie de tercer estado en el que, a diferencia de la revolución francesa, el proletariado moderno, aunque minoritario, constituía ya el ala más dinámica.

Era en todo eso en lo que la santa Rusia podía representar el eslabón débil de la cadena imperialista. La prueba de la guerra prendió fuego a ese polvorín.

El desarrollo del proceso revolucionario, entre febrero y octubre de 1917, demostró claramente que no se trataba de una conspiración minoritaria de agitadores profesionales, sino de la asimilación acelerada de una experiencia política a escala de masas, de una metamorfosis de las conciencias, de un desplazamiento constante de las relaciones de fuerza.

En su magistral Historia de la Revolución Rusa, Trotsky analizó minuciosamente esta radicalización, de elección sindical en elección sindical, de elección municipal en elección municipal, entre los obreros, los soldados y los campesinos. Mientras los bolcheviques no representaban más que el 13% de los delegados en el congreso de los soviets en junio, las cosas cambiaron rápidamente tras las jornadas de Julio y la tentativa del golpe de Kornilov : representaban entre el 45% y el 60% en octubre.

Lejos de ser un golpe de mano logrado por sorpresa, la insurrección representó pues la conclusión y el desenlace provisional de una prueba de fuerzas que maduró a lo largo de todo el año, durante la cual el estado de espíritu de las masas plebeyas se encontró siempre a la izquierda de los partidos y de sus estados mayores, no sólo los de los socialistas revolucionarios, sino incluso los del Partido Bolchevique o de una parte de su dirección (incluso sobre la decisión de la insurrección). Por otra parte eso es lo que explica que la insurrección de Octubre, comparativamente con las violencias que hemos conocido después, fuera irrisoriamente poco violenta y poco costosa en vidas humanas, a poco que se tome el cuidado de distinguir las víctimas de Octubre propiamente dicho (de un lado y otro) y las de la guerra civil a partir de 1918, apoyada por las potencias extranjeras, entre ellas Francia y Gran Bretaña en primera fila.

Si se entiende por revolución un impulso de transformación venido de abajo, de las aspiraciones profundas del pueblo, y no de la realización de algún plan maravilloso imaginado por una élite ilustrada, no hay duda de que la revolución rusa fue una revolución, en el pleno sentido de la palabra. Basta con compulsar las medidas legislativas tomadas en los primeros meses y el primer año por el nuevo régimen para comprender que significan un cambio radical de las relaciones de propiedad y de poder, a veces más rápidamente de lo previsto y querido, a veces más allá incluso de lo deseable, bajo la presión de las circunstancias. Numerosos libros dan fe de esta ruptura en el orden del mundo (Diez días que estremecieron al mundo, de John Reed) y de su resonancia internacional inmediata (La Révolution de Octobre et le mouvement ouvrier européen, collectif, EDI 1967).

Marc Ferro subraya (principalmente en La révolution de 1917, Albin Michel, 1997 ; y Naissance et effondrement du regime communiste en Russie, Livre de poche, 1997), que no hubo en aquel momento mucha gente que lamentara la caída del régimen del zar y llorara al último déspota. Insiste al contrario en el vuelco del mundo tan característico de una auténtica revolución, hasta en los detalles de la vida cotidiana : en Odessa, los estudiantes dictan a los profesores un nuevo programa de Historia ; en Petrogrado unos trabajadores obligan a sus patronos a aprender el « nuevo derecho obrero » ; en el ejército, unos soldados invitan al capellán a su reunión para « dar un nuevo sentido a su vida » ; en algunas escuelas, los niños reivindican el derecho al « aprendizaje del boxeo para hacerse oír y respetar por los mayores… »

Este impulso revolucionario inicial se hacía aún sentir a lo largo de los años veinte, a pesar de las penurias y del atraso cultural, en las tentativas pioneras en el frente de la transformación del modo de vida : reformas escolares y pedagógicas, legislación familiar, utopías urbanas, invención gráfica y cinematográfica. Es él quien permite explicar las contradicciones y las ambigüedades de la gran transformación operada en el dolor entre las dos guerras, donde se mezclan aún el terror y la represión burocrática y la energía de la esperanza revolucionaria.

Nunca ningún país del mundo habrá conocido una metamorfosis tan brutal, bajo el látigo de una burocracia faraónica : entre 1926 y 1939, las ciudades aumentarán en 30 millones de habitantes y su parte en la población global pasará del 18% al 33% ; durante el primer plan quinquenal, la tasa de crecimiento fue del 44%, es decir prácticamente tanto cómo entre 1917 y 1926 ; la fuerza de trabajo asalariada llega ser más del doble (pasa de 10 a 22 millones) ; lo que significa la ruralizución masiva de las ciudades, un enorme esfuerzo de alfabetización y de educación, la imposición a marchas forzadas de una disciplina del trabajo.

Esta gran transformación fue acompañada por un renacimiento del nacionalismo, un auge del carrerismo, por la aparición de un nuevo conformismo burocrático. En este gran barullo, ironiza Moshe Lewin, la sociedad estaba en un cierto sentido « sin clases », pues todas las clases estaban sin forma, en fusión (Moshe Lewin, La Formation de la Unión sovietique, Gallimard, 1985).

Voluntad de potencia o contrarrevolución burocrática

La suerte de la primera revolución socialista, el triunfo del estalinismo, los crímenes de la burocracia totalitaria, constituyen sin duda alguna uno de los hechos más importantes del siglo. Las llaves de su interpretación tienen por ello una grandísima importancia. Para algunos, el principio del mal residiría en un fondo malvado de la naturaleza humana, una irrefrenable voluntad de poder que puede manifestarse bajo diferentes máscaras, incluso la de la pretensión de hacer la felicidad de los pueblos a su pesar, de imponerles los esquemas preconcebidos de una ciudad perfecta. A nosotros nos importa al contrario comprender en la organización social, en las fuerzas que se constituyen en ella y que se enfrentan, las raíces y los resortes más profundos de lo que ha veces se ha llamado « el fenómeno estalinista ».

El estalinismo, en circunstancias históricas concretas, remite a una tendencia más general a la burocratización que actúa en todas las sociedades modernas. Está alimentada fundamentalmente por el auge de la división social del trabajo (entre trabajo manual e intelectual principalmente), y por « los peligros profesionales del poder » que le son inherentes. En la Unión Soviética, esta dinámica fue mucho más fuerte en la medida en que la burocratización se produjo con un fondo de destrucción, de penuria, de arcaísmo cultural, en ausencia de tradiciones democráticas. Desde su origen, la base social de la revolución era a la vez amplia y estrecha. Amplia en la medida en que se basaba en la alianza entre los obreros y los campesinos que constituían la aplastante mayoría social. Estrecha en la medida en que su componente obrera, minoritaria, fue rápidamente reducida por los desastres de la guerra y las pérdidas de la guerra civil. Los soldados, cuyos soviets jugaron en 1917 un papel esencial, eran en lo esencial campesinos movidos por la idea de paz y vuelta al trabajo. En esas condiciones, el fenómeno de la pirámide inversa fue pronto evidente. No era ya la base la que llevaba y empujaba a la cúspide, sino la voluntad de la cúspide la que se esforzaba por arrastrar a la base. De ahí la mecánica de sustitución : el partido sustituye al pueblo, la burocracia al partido, el hombre providencial al conjunto. Pero esta construcción no se impone más que por la formación de una nueva burocracia, fruto de la herencia del antiguo régimen y de la promoción social acelerada de nuevos dirigentes. Simbólicamente, en los efectivos del partido tras el reclutamiento masivo de la « promoción Lenin », los pocos miles de militantes de la revolución de Octubre no influyen más que los centenares de miles de nuevos bolcheviques, entre ellos los carreristas venidos tras la victoria y los elementos reciclados de la vieja administración.

El testamento de Lenin (ver Moshe Lewin, Le Dernier combat de Lénine, Minuit 1979) da fe, en su agonía, de esta consciencia patética del problema. Mientras que la revolución es un asunto de pueblos y de multitudes, el Lenin agonizante trata, para imaginar el futuro, de sopesar los vicios y virtudes de un puñado de dirigentes de los que parece ya depender casi todo.

Si los factores sociales y las circunstancias históricas juegan un papel determinante en el ascenso de la burocracia estalinista, ello no significa que las ideas y las teorías no tengan ninguna responsabilidad en su advenimiento. No hay en particular, ninguna duda de que la confusión mantenida, desde la toma del poder, entre el Estado, el partido y la clase obrera, en nombre de la extinción rápida del Estado y de la desaparición de las contradicciones en el seno del pueblo, favoreció considerablemente la estatización de la sociedad y no la socialización de las funciones estatales. El aprendizaje de la democracia es una asunto largo, difícil, que no va al mismo ritmo que los decretos de reforma económica. Toma tiempo, energía. La solución fácil consiste entonces en subordinar los órganos de poder popular, consejos y soviets, a un tutor ilustrado : el partido. Prácticamente, consiste también en reemplazar el principio de elección y del control de los responsables por su nominación a iniciativa del partido, desde 1918 en algunos casos. Esta lógica conduce finalmente a la supresión del pluralismo político y de las libertades de opinión necesarias para la vida democrática, así como a la subordinación sistemática del derecho a la fuerza.

El engranaje es tanto más implacable en la medida en que la burocratización no procede sólo o principalmente de una manipulación por arriba. Responde también a veces a una especie de demanda de abajo, a una necesidad de orden y de tranquilidad nacida del cansancio de la guerra y de la guerra civil, de las privaciones y el desgaste, que las controversias de la democracia, la agitación política, la petición constante de responsabilidad molestan. Marc Ferro ha subrayado con mucha pertinencia en sus libros esta terrible dialéctica. Recuerda así que existían claramente « dos focos : democrático-autoritario en la base, centralista-autoritario en la cumbre », al comienzo de la revolución, mientras que « sólo quedaba uno en 1939 ». Pero, para él, la cuestión queda prácticamente zanjada al cabo de unos meses, desde 1918 ó 1919, con el debilitamiento o la sujeción de los comités de barrio y de fábrica (Marc Ferro, Les Soviets en Russie, collection Archives). Siguiendo un planteamiento análogo, el filósofo Phiippe Lacoue-Labarthe es aún más explícito al declarar al bolchevismo « contrarrevolucionario a partir de 1920-1921 », es decir desde antes de Kronstadt, (revue Lignes n° 31, mayo 1997).

El asunto es de primerísima importancia. No se trata de oponer punto por punto, de forma maniquea, una leyenda del « leninismo bajo Lenin » al « leninismo bajo Stalin », los luminosos años veinte a los sombríos años treinta, como si nada se hubiera aún comenzado a pudrir en el país de los soviets. Por supuesto que la burocratización empieza a actuar casi inmediatamente, por supuesto que la actividad policial de la Cheka tiene su propia lógica, por supuesto que la cárcel política de las islas Solovki está abierta tras el fin de la guerra civil y antes de la muerte de Lenin, por supuesto que la pluralidad de los partidos está suprimida de hecho, la libertad de expresión limitada, incluso los derechos democráticos en el partido restringidos desde el X Congreso de 1921. El-proceso de lo que nosotros llamamos contrarrevolución burocrática no es un acontecimiento simple, fechado, simétrico la insurrección de Octubre. No se hizo en un día. Pasó por opciones, enfrentamientos, acontecimientos. Los propios actores no dejaron de debatir sobre su periodizicación, no por gusto de la precisión histórica, sino para intentar deducir de ello tareas políticas. Testigos como Rosmer, Eastman, Souvarine, Istrati, Benjamín, Zamiatine y Boulgakov (en sus cartas a Stalin), la poesía de Maïakovski, los tormentos de Mandelstam o de Tsvetaïeva, los cuadernos de Babel, etc., pueden contribuir a aclarar las múltiples facetas del fenómeno, su desarrollo, su progresión.

No deja de existir sin embargo un contraste, una discontinuidad irreductible, tanto en la política interna como en la política internacional, entre el comienzo de los años veinte y los terribles años treinta. No discutimos que las tendencias autoritarias hubieran comenzado a predominar bastante antes, que obsesionados por el « enemigo principal » (bien real en cualquier caso) de la agresión imperialista y de la restauración capitalista, los dirigentes bolcheviques hubieran comenzado por ignorar o subestimar « el enemigo secundario », la burocracia que les minaba desde el interior y acabó por devorarles. Este desarrollo de los acontecimientos era inédito en aquella época, difícil de imaginar. Precisó tiempo para comprenderlo e interpretarlo, para sacar sus consecuencias. Así, si Lenin comprendió mejor la señal de alarma que significó la crisis de Kronstadt, hasta el punto de impulsar una profunda reorientación política, sólo mucho más tarde, en La Revolución Traicionada, Trotsky conseguirá fundar el pluralismo político sobre la heterogeneidad del propio proletariado, incluso después de la toma del poder.

La mayor parte de los grandes testimonios y de los estudios sobre la Unión Soviética o sobre el propio Partido Bolchevique (ver el Moscú bajo Lenin de Rosmer, el Leninismo bajo Lenin de Marcel Liebman, la Historia del Partido bolchevique de Pierre Broué, el Stalin de Souvarine y el de Trotsky, los trabajos de E.H. Carr, de Tony Cliff, de Moshe Lewin, de David Rousset) no permiten ignorar, en la estrecha dialéctica de la ruptura y de la continuidad, el gran giro de los años treinta. La ruptura gana de lejos, atestiguada por millones y millones de muertos de hambre, de deportados, de víctimas de los procesos y de las purgas. Si fue necesario el desencadenamiento de tal violencia para llegar al « congreso de los vencedores » de 1934 y la consolidación del poder burocrático, es que la herencia revolucionaria debía ser tenaz y que no fue fácil acabar con ella.

Esto lo que llamamos una contrarrevolución, totalmente diferente en sus características, masivas, visibles, desgarradoras que las medidas-autoritarias, por inquietantes que fueran, tomadas en el fragor de la guerra civil. Esta contrarrevolución hizo igualmente sentir sus efectos en todos los terrenos, tanto el de la política económica (colectivización forzada y desarrollo a gran escala del Gulag), de la política internacional (en China, Alemania, España), de la política cultural o de la vida cotidiana, con lo que Trostky llamó el « termidor en el hogar ».

Revolución « prematura »

Desde la caída de la Unión Soviética, ha recuperado vigor entre los defensores del marxismo, principalmente en los países anglosajones (ver los trabajos de Gerry Cohén), la tesis según la cual la revolución habría sido desde el comienzo una aventura condenada por « prematura ». En realidad, esta tesis encuentra su origen muy pronto, en el discurso de los mencheviques rusos y en los análisis de Kautsky, desde 1921 : bastante sangre, lágrimas y ruinas, escribía entonces, hubieran sido evitadas « si los bolcheviques hubieran poseído el sentido menchevique de la autolimitación a lo que es accesible ; en ello se revela el maestro » (Von der Demokratie sur Statssktaverei, 1921, citado por Radek en Les Voies de la Révolution russe, EDI, p. 41).

La fórmula es llamativamente reveladora. Alguien polemiza contra la idea de un partido de vanguardia, pero imagina a cambio un partido maestro, educador y pedagogo, capaz de regular a su voluntad la marcha y el ritmo de la historia. Como si las luchas y las revoluciones no tuvieran también su propia lógica. Querer autolimitarlas cuando se presentan, significa de hecho del lado del orden establecido. No se trata ya entonces de « autolimitar » los objetivos del partido, sino de limitar las aspiraciones de las masas. En este sentido, los Ebert y los Noske, asesinando a Rosa Luxemburgo y aplastando los soviets de Baviera se destacaron como virtuosos de la « autolimitación ».

En verdad, el razonamiento conduce ineluctablemente a la idea de una historia bien ordenada, como un reloj, en donde todo llega a su hora, justo a tiempo. Cae en las simplezas de un estricto determinismo histórico, tan a menudo reprochado a los marxistas donde el estado de la infraestructura determina estrechamente la superestructura correspondiente. Elimina sencillamente el hecho de que la historia no tiene la fuerza de un destino, está atravesada por acontecimientos que abren un abanico de posibilidades, no todas ciertas, pero sí un horizonte determinado de posibilidades. Sus propios actores pensaron la Revolución Rusa no como una aventura solitaria, sino como el primer elemento de una revolución europea y mundial. Los fracasos de la revolución alemana o de la guerra civil española, los avatares de la revolución china, la victoria del fascismo en Italia y en Alemania no estaban escritos por adelantado.

Hablar en este caso de revolución prematura significa enunciar un juicio de tribunal histórico en lugar de colocarse desde el punto de vista de la lógica interna del conflicto y de las políticas que se enfrentan en él. Desde este punto de vista, las derrotas no son pruebas de error o de equivocación, como tampoco las victorias son prueba de verdad. Pues no hay juicio último. Lo que importa, es que se haya trazado paso a paso, con ocasión de cada gran opción, de cada gran bifurcación (la NEP, la colectivización forzada, el pacto germano-soviético, la guerra civil española, la victoria del nazismo) la pista de otra historia posible. Es lo que preserva la inteligibilidad del pasado y permite sacar de él lecciones para el futuro.

Habría bastantes otros aspectos que discutir con ocasión de este aniversario. Nos hemos contentado de « tres cuestiones de Octubre » hoy cruciales en el debate. Pero el capítulo de las Lecciones de Octubre desde un punto de vista estratégico (crisis revolucionaria, dualidad de poder, relaciones entre partidos, masas e instituciones, cuestiones de la economía de transición), de su actualidad y de sus límites, es evidentemente también decisivo. También sería importante, contra la demonización que tiende a imputar a la revolución todas las miserias del siglo, precisar que la Unión Soviética es ciertamente el país que, en una treintena de años, conoció más muertos violentos concentrados en un territorio limitado, pero que no se puede imputar a la revolución, entre esas decenas de millones de muertos (los historiadores discuten aún su cifra) los de la Primera Guerra Mundial, la intervención extranjera, la guerra civil, o de la Segunda Guerra Mundial. Igual que era, en el bicentenario de la Revolución Francesa, imposible imputar a la revolución los sufrimientos causados por la intervención de las monarquías o los de las guerras napoleónicas.

Quizá, en estos tiempos de restauración, conviene, para terminar, recordar estas soberbias líneas de Kant, escritas en 1795, en plena reacción termidoriana : « Un tal fenómeno, en la historia de la humanidad, no se olvida ya, porque ha revelado en la naturaleza humana una disposición, una facultad de progresar tal que una política no hubiera podido, a fuerza de sutileza, desprenderla del curso anterior de los acontecimientos : sólo la naturaleza y la libertad reunidas en la especie humana según los principios internos del derecho eran capaces de anunciarla, aunque, en cuanto al tiempo, de una forma indeterminada y como acontecimiento contingente. Pero, incluso si el objetivo apuntado por este acontecimiento no fuera hoy todavía alcanzado, incluso si la revolución o la reforma de la constitución de un pueblo hubiera finalmente fracasado, o bien si, pasado un lapso de tiempo, todo volviera a su situación precedente, esta profecía filosófica no pierde por ello nada de su fuerza. Pues este acontecimiento es demasiado importante, está demasiado ligado a los intereses de la humanidad y tiene una influencia demasiado vasta en todas las partes del mundo para que no debe reaparecer en la memoria de los pueblos, con ocasión de circunstancias favorables y ser recordado en el momento de llevar a cabo nuevas tentativas de ese género ».

Nada puede hacer que lo que, en diez días, conmovió al mundo, sea borrado.


Las mujeres de Octubre

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Por: Tariq Alí [Publicado en “Sin permiso”, en marzo 17 de 2017].

Las mujeres jugaron un gran papel en ambas revoluciones de 1917, y en mucha mayor medida del que tuvieron en 1905. El levantamiento de Febrero fue, de hecho, desencadenado por una huelga de mujeres de la industria textil en su doble papel como obreras y, en muchos casos, viudas de los soldados del frente. Enviaron llamamientos a los obreros del metal para que se unieran a ellas y, para el final del día, más de 50.000 obreros estaban manifestándose en las calles de la capital. A ellos se unieron amas de casa marchando hacia la Duma exigiendo pan. Era el Día Internacional de la Mujer de Trabajadora (8 de marzo en el calendario gregoriano), que la activista bolchevique Konkordia Samoilova había dado a conocer a los rusos en 1913 y que había sido celebrado, observado y marcado desde ese año en adelante. Habitualmente era un acontecimiento público más bien pequeño en unas pocas ciudades. Celebrarlo con una huelga de masas liderada por obreras no tenía precedentes. Había implicada una ironía especial: los capitalistas de Rusia tenían asumido que ya que las mujeres eran el grupo más oprimido, dócil y socialmente atrasado (en el sentido de que a diferencia de las terroristas de las décadas previas, una gran mayoría eran analfabetas) de la sociedad rusa, eso les convertiría, según la lógica capitalista, en los miembros más obedientes y nada problemáticos de la fuerza de trabajo. Fue un error de cálculo. Mientras la Primera Guerra Mundial continuaba, continuaba la necesidad de más empleo. El porcentaje de mujeres en las fábricas se duplicó y triplicó. La industria armamentística de Putilov estaba también produciendo a los obreros más militantes y organizadores bolcheviques, mujeres y hombres.

En Moscú, también, las obreras se estaban radicalizando. Una de ellas, Anna Litveiko, de dieciocho años en 1917, describiría más tarde la cuestión de la mujer en el proceso en unas breves memorias. Ella y dos amigas aproximadamente de su edad estaban trabajando en la fábrica Elektrolampa del cinturón industrial de Moscú. Ella recordaba a su padre regresando a casa en 1905 de la última barricada que quedaba en la ciudad, “todo golpeado, con su ropa rota y sus bolsillos llenos de cartuchos”. Esta vez era diferente. Muchos soldados y cosacos estaban de su lado. En Octubre, había que elegir. ¿De qué lado estaban? ¿Mencheviques o bolcheviques? Anna admiraba a las dos organizadoras bolcheviques que trabajaban con ella. En su fábrica, los mencheviques enviaban intelectuales para dirigirse a ellas desde afuera, “pero entonces me dijeron que habitualmente era al revés: los mencheviques eran los obreros y los bolcheviques los intelectuales. ¿Cómo podría averiguarlo?” Un día esperó a uno de los bolcheviques y le preguntó: “¿Cuál es la diferencia entre los bolcheviques y los mencheviques?” Él contestó:

“Ya ves, el Zar ha sido echado, pero los burzhuis [burgueses] se han quedado y se apropian de todo el poder. Los bolcheviques son los que quieren luchar contra los burzhuis hasta el final. Los mencheviques no son ni una cosa ni la otra”.

Anna decidió que “si era hasta el final, entonces voy a unirme a los bolcheviques.” Sus dos amigas pronto siguieron su ejemplo.

Ninguno de los participantes o dirigentes de los partidos políticos clandestinos enclavados en la capital tenía ni idea de que era el primer día de una revolución, excepto las oficinistas a las que escuchó Sujanov poco después de llegar a trabajar aquella mañana. Las mujeres salieron al siguiente día y esta vez, también los hombres. Y los partidos de la izquierda fueron ahora despertados por completo, escribiendo, imprimiendo y distribuyendo panfletos, muchos de los cuales eran de un tono similar excepto aquellos de los bolcheviques, que también reivindicaban paz y un final inmediato para la guerra imperialista. Para aquél fin de semana la suave brisa se había convertido en una tormenta. Sujanov, ahora fuera en las calles tomando notas y saboreando la situación, escuchó a dos espectadores poco simpáticos. “¿Qué es lo que quieren?”, dijo un hombre de aspecto sombrío. De vuelta vino la respuesta de su semejante: “Quieren pan, paz con los alemanes e igualdad para los yids[1]”. “Han dado en el blanco”, pensaría el futuro historiador, expresando su deleite ante esta “brillante formulación del programa de la gran revolución”.

Solo había dos mujeres miembros del Comité Central bolchevique en 1917: Alexandra Kollontai y Elena Stasova. Varvara Yakovleva se unió un año más tarde y fue ministra de Educación en 1922, convirtiéndose posteriormente en ministra de Hacienda. Los mencheviques no estaban mucho mejor. El contraste numérico con la organización terrorista Voluntad del Pueblo no podría haber sido más llamativo, pero incluso su sucesor, el Partido Social-Revolucionario (SR), mostraba cuánto había cambiado en el nuevo siglo. La proporción de mujeres en sus órganos directivos, también, había registrado un declive muy agudo, aunque marginalmente menor en su brazo terrorista secreto, la Organización de Combate.

Las razones para esta situación eran variadas. Las obreras estaban siendo reclutadas en grandes números en los complejos industriales. Una comparación política es igualmente reveladora. Aquellos hombres y mujeres de los viejos grupos que querían mantener sus lealtades en diferentes épocas podrían haber ingresado en los SR. La mayoría de ellos ahora aparecían en público sin la máscara del terrorismo.

Alexandra Kollontai no fue la única mujer que jugó un importante papel en la primera Unión Soviética, pero fue sin duda una de las más dotadas, y poseía una mente y un espíritu fieramente independientes. Es en su obra en la que podemos ver la síntesis del feminismo revolucionario (socialista, no radical). Entendió mejor que la mayoría las necesidades sociales, políticas y sexuales de la liberación de las mujeres. Pudo ser dura a veces en sus apreciaciones sobre las mujeres con diferentes orígenes de clase, pero esas visiones no eran compartidas por muchos de sus camaradas, hombres o mujeres. Fue deliberadamente malinterpretada y retratada como una defensora del libertinaje permanente; en el campo, los pequeños terratenientes utilizaron su nombre para alertar a los campesinos pobres sobre que si iban adelante con el plan de colectivización agrícola tendrían que compartir a las mujeres más jóvenes de sus familias con todos los demás hombres, mientras las mujeres más mayores serían reducidas a jabón.

Kollontai era muy consciente de la naturaleza absurda de la mayoría de la propaganda y se irritó especialmente cuando le acusaron de priorizar el sexo sobre el amor. En su breve ensayo autobiográfico Autobiografía de una mujer comunista sexualmente emancipada, explica que el amor siempre había supuesto una amplia parte de su vida, pero que era una experiencia pasajera. Más importante era la necesidad de “entender que el amor no era el principal objetivo de nuestra vida y que sabemos cómo situar el trabajo como su centro”. Podría haber añadido, “…como hacen los hombres”. Ella quería que el amor fuese armoniosamente combinado con el trabajo, pero “una y otra vez, las cosas resultan diferentes, desde que los hombres siempre intentan imponer su ego sobre nosotras y adaptarnos plenamente a sus propósitos.” La elección era aceptar esta posición para el resto de la vida o, al contrario, terminar con ella. Explicaba que desde que “el amor se había convertido en un grillete”, la única salida era a través de “una inevitable rebelión interior… nos sentíamos esclavizadas e intentábamos relajar el vínculo amoroso.” No pretendía que no hubiera contradicciones en el camino “hacia la libertad”, sino al contrario: “Estábamos de nuevo solas, infelices, solitarias, pero libres –libres para perseguir  nuestro amado y querido trabajo ideal–.” Fue una de las primeras declaraciones fundamentales de los valores feministas modernos, y uno de los que el siglo veintiuno se ha retirado, a pesar de los aleluyas interminables honrando el “matrimonio gay”.

Lenin escribió en 1918 que “desde la experiencia de todos los movimientos de liberación, puede advertirse que el éxito de una revolución puede ser medido por la extensión de la implicación de las mujeres en él.” Prácticamente todos los revolucionarios rusos, independientemente de su facción o partido, habían estado siempre de acuerdo en esto. Como discutía en el Capítulo 12, desde los años 1860 en adelante, las mujeres rusas jugaron un papel ejemplar, mucho más avanzadas que sus hermanas en el resto de Europa y en todos los demás continentes.

Los debates sobre el papel de la familia nuclear en las ciudades y el campo, y sobre la función del matrimonio, estaban más avanzados y eran más auténticos en Rusia que en ninguna otra parte durante el final del siglo diecinueve y el comienzo del siglo veinte. Las revoluciones de 1917 aceleraron mucho más este proceso, ya que estos temas ahora ya no eran abstracciones. Era necesario tomar medidas concretas. Marx, Engels y Bebel habían insistido en que el capitalismo estaba negando los usos y necesidades tradicionales de la familia. En las sociedades campesinas, la familia actuaba como una unidad colectiva de producción. Todo el mundo trabajaba, aunque las mujeres mucho más duramente. Clara Zetkin, dirigente del SPD alemán, utilizando el trabajo de los tres mayores como punto de partida, analizó las diferencias entre una familia campesina y una proletaria. Ésta última, argumentaba, era una unidad de consumo, no de producción. Esto fue llevado más lejos por los teóricos soviéticos después de la revolución. Para Nikolái Bujarin, el desarrollo del capitalismo había sembrado todas las semillas necesarias para la desintegración de la familia: la unidad de producción trasladada a la fábrica, el trabajo asalariado tanto para las mujeres como para los hombres y, por supuesto, la naturaleza peripatética de la vida y el trabajo en la ciudad. Kollontai estaba de acuerdo en que la familia estaba al borde de la extinción. Lo que era crucial para el Gobierno bolchevique era hacer la transición a las nuevas formas lo menos dolorosamente como fuera posible, con el Estado proveyendo guarderías de alta calidad, escuelas, instalaciones alimentarias comunes y ayudando con el trabajo doméstico. Lenin apoyaba fuertemente este punto de vista. Sus censuras a la familia eran característicamente ásperas. Denunciaba “la decadencia, putrefacción y obscenidad del matrimonio burgués con su difícil disolución, su permiso para el marido y servidumbre para la esposa, y sus desagradablemente falsas moralidad y relaciones sexuales.”

El enemigo era siempre el marido, que evitaba el trabajo doméstico y el cuidado conjunto de los niños. “El mezquino trabajo doméstico”, se enfurecía Lenin en 1919, “aplasta, estrangula, atrofia y degrada, encadena a ella a la cocina y la cuna, y desperdicia su trabajo en una bárbaramente improductiva, mezquina, enervante, degradante y aplastante tarea penosa.” Sus soluciones eran las mismas que aquellas de otros líderes revolucionarios de la época: cocinas, lavanderías, tiendas de reparaciones y guarderías colectivas, etcétera. Pero para Lenin, la abolición de la esclavitud doméstica no significaba la desaparición de las familias u hogares individuales.

Estas visiones se reflejaron en la arquitectura de los constructivistas. Los edificios de apartamentos de Moisei Ginzburg, tanto grandes como pequeños, expresaron la nueva época. Las lavanderías y comedores comunes fueron considerados un gran éxito. El parque de juego para los niños era visible desde la cocina de cada apartamento, y el tamaño del espacio podía ser modificado moviendo enormes paredes de madera sobre ruedas. La visión de Ginzburg estaba, como explica en su obra maestra Época y estilo, ampliamente inspirada por sus cinco años en Crimea, donde tuvo tiempo, a pesar de la guerra civil, para visitar antiguas mezquitas y otros edificios de los que aprendió mucho más de lo que había aprendido nunca en la academia clásica de Milán. Describía la arquitectura espontánea, impulsiva, del pueblo tártaro como “discurriendo a lo largo de un curso natural, siguiendo sus curvas e irregularidades, añadiendo un motivo a otro con una espontaneidad pintoresca que oculta un orden creativo distinto.” El edificio de Pravda en Leningrado, construido en 1924, sobre el que trabajó felizmente con otros dos arquitectos, estableció su reputación como uno de los mejores exponentes de la nueva cultura. Su trabajo fue pronto eclipsado por los ahorradores de tiempo de la época de Stalin, pero afortunadamente Ginzburg fue dejado solo. Murió cómodamente en la cama en 1946.

Los bolcheviques estaban extremadamente orgullosos de sus primeros decretos, la mayoría de los cuales estuvieron redactados por Lenin. Para celebrar el primer aniversario de la revolución en octubre de 1918, el Comité Ejecutivo Central de los Soviets aprobó unánimemente el nuevo Código sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela. Fue redactado por el jurista radical Alexander Goijbarg, de treinta y cuatro años en ese momento, quien explicaba que su propósito era impulsar la “extinción” de la familia tradicional. “El poder proletario”, escribió, en un momento en el que esperanzas como la suya eran bastante comunes, “construye sus códigos y todas sus leyes dialécticamente, para que cada día de su existencia socave la necesidad de que existan.” El objetivo era una ley para “hacer la ley superflua”. Goijbarg, un antiguo menchevique, basaba sus ideas en la filosofía política que subyace en El Estado y la revolución de Lenin. Un buen número de historiadores ha remarcado que durante el primer año de la revolución, parecía como si la Comuna de París estuviera repitiéndose.

La nueva ley sobre la familia no tenía precedentes en la Historia. Las leyes zaristas sobre la familia estaban enmarcadas por las necesidades de la Iglesia Ortodoxa y otras religiones cuando era necesario. Una comparación con las prescripciones contemporáneas wahabíes y de Arabia Saudí es instructiva:

“Las fábricas habían desaparecido hacía mucho tiempo pero un bloque de apartamentos de tamaño medio para familias de clase obrera aún estaba en el lugar. Todas las cocinas tenían ventanas desde las que los parques de juego de los niños eran permanentemente visibles. Los muros de madera sobre ruedas variaban la disposición según las necesidades. No pude evitar comparar este Jerusalén, con sus espacios verdes, con la mayoría de los brutales bloques de viviendas de la Gran Bretaña de posguerra. La falta de imaginación en Gran Bretaña era impactante. Épocas y estilos”.

La brutalidad patriarcal era forzada por la Iglesia con el mismo vigor. Las mujeres necesitaban el permiso de los hombres para prácticamente todo, incluido un pasaporte. La obediencia total era forzada y las mujeres no tenían derechos excepto con respecto a la propiedad. Las leyes sobre la familia de Europa occidental originarias del feudalismo propiamente dicho habían instituido la propiedad “conjunta”, lo que de forma efectiva significaba la propiedad y dominación masculinas. La Iglesia rusa permitía derechos de propiedad separados en tanto estuviesen concernidas las dotes, herencias, donaciones y tierras. Éste es el caso también en Arabia Saudí. A las mujeres se les deniegan derechos políticos e igualdad pero pueden tener propiedades; las mujeres de negocios funcionan perfectamente bien.

Unos meses después de Octubre de 1917, un decreto abolía todas las leyes zaristas sobre la familia y la criminalización de la sodomía. Las mujeres ya no eran legalmente inferiores, tenían iguales derechos que los hombres; el matrimonio religioso era nulo y solo los matrimonios civiles estaban reconocidos por la ley; el divorcio estaba garantizado cuando lo solicitase cualquiera de los dos, y no se consideraba necesario motivarlo. Así como la manutención: las mismas garantías para ambos miembros de la pareja. Las leyes de propiedad que se extendían siglos atrás fueron abolidas, terminando con los privilegios masculinos y suprimiendo el estigma de la ilegitimidad. A todos los hijos se les otorgaron iguales derechos, independientemente del matrimonio de sus padres. Esto constituyó una reestructuración radical de las leyes europeas, al desvincular las obligaciones familiares de los contratos o certificados matrimoniales. Interesadamente, las adopciones privadas fueron inhabilitadas sobre la base de que el nuevo Estado sería un mejor padre que las familias individuales. Dada la preponderancia del campesinado, se temía que facilitase el uso de trabajo infantil en el campo. Los educadores más utópicos argumentaron que abolir la adopción privada era un paso transicional hacia que el Estado se hiciese cargo del cuidado infantil para todos.

Los críticos del nuevo código denunciaron las medidas como una capitulación hacia las normas burguesas. Goijbarg escribió, “Nos gritan: ‘Registro del matrimonio, matrimonio formal, ¿qué clase de socialismo es éste?’” Y N. A. Roslavets, una delegada ucraniana al Comité Ejecutivo Central de los Soviets de 1918 donde fue discutido el nuevo código, estaba lívida ante el hecho de que el Estado tuviese algo que hacer sobre el matrimonio en sí. Era una decisión individual y debía ser dejada tal cual. Denunció el código como “una supervivencia burguesa”: “la interferencia del Estado en la cuestión del matrimonio, incluso en la forma de registro que el Código sugiere, es completamente incomprensible, no solo en un sistema socialista, sino en la transición”, y concluía irritadamente, “no puedo entender por qué este Código establece la monogamia obligatoria.” En respuesta, Goijbarg alegó que ella y otros debían entender que la principal razón para tener un código desacralizado era para proveer a la gente que desease registrar un matrimonio una alternativa a la Iglesia. Si el Estado no lo hacía, mucha gente, especialmente en el campo, tendría bodas eclesiásticas clandestinas. Ganó el argumento, pero tras un considerable debate.

Mientras tanto, en 1919, el Gobierno revolucionario lanzaba Zhenotdel (el Departamento para el Trabajo entre las Mujeres Obreras y Campesinas), cuyo propósito era la emancipación de las mujeres. Su dirección consistía en mujeres que habían estado activas en este campo durante los cruciales años prerrevolucionarios –Inessa Armand, Alexandra Kollontai, Sofía Smidovich, Konkordia Samoilovna y Klavdiya Nikolaeva– y entendían las necesidades especiales de las mujeres. Esta liberación de las mujeres no era un objetivo para la mayoría de las mujeres. Las socialdemócratas y tanto Vera Zasulich como Rosa Luxemburgo lo veían como una desviación en un momento en el que la humanidad en su conjunto afrontaba gigantescas tareas. Las mujeres del Zhenotdel no se veían a sí mismas como utópicas. Simplemente pensaba que la emancipación de las mujeres debía ser una de las tareas que afrontase la revolución. Ninguna de ellas pensaba que podría conseguirse rápidamente o incluso durante sus vidas, pero había que comenzar ahora o la cuestión simplemente se marchitaría en un segundo plano. Y era necesario tomar acciones inmediatas en relación a la transferencia de las tareas domésticas y el cuidado infantil a las instituciones estatales. Pero esto para ellas no significaban gigantescos falansterios, como imaginaron Fourier, Chernichevski o Bujarin. Las mujeres querían administraciones que en cada ciudad proveyeran instituciones locales, como guarderías, comedores y lavanderías gratuitas. Dirigiéndose a una conferencia de mujeres en septiembre de aquél año, Lenin argumentó que las reivindicaciones y el trabajo del Zhenotdel “no pueden mostrar ningún resultado rápido… y no producirán ningún efecto brillante.” Trotsky argumentaba lo mismo en algunos artículos periodísticos, citando muchos ejemplos de la vida de la clase obrera que sugerían que la precaución era necesario, aunque también defendiendo la idea de que la propaganda abstracta no era suficiente para transformar las relaciones de género. Debía haber algunas acciones, algunos experimentos para mostrar las ventajas a todas las interesadas.

En realidad fueron, por desgracia, los viejos bolcheviques (hombres y mujeres) los que resultaron ser los utópicos. La abolición de la propiedad privada no era suficiente. La victoria del conservadurismo en la Unión Soviética tras 1930 llevó a un “Termidor sexual” y a la reiteración de los “tradicionales” roles femeninos incluso sin cambiar las leyes, excepto para recriminalizar la homosexualidad en 1934. En contraste polar, las ideas eficazmente desarrolladas por el Zhenotdel fueron aplicadas tras el final de la guerra civil por los arquitectos que diseñaron los nuevos bloques de viviendas para obreros, como explicábamos arriba.

A nivel nacional, las miembros del Zhenotdel fueron extremadamente activas en asegurar que las mujeres no fueran pasadas por alto cuando eran elegidas para los comités militares revolucionarios, los aparatos locales del partido y los sindicatos y el departamento político del Ejército Rojo. De nuevo, la implicación de la mujer rusa en las guerras partisanas y en el terrorismo clandestino servía como ejemplo. Las mujeres campesinas de 1812 habían despachado habitualmente a los soldados franceses que quedaban cortados del Ejército de Napoleón usando guadañas u horcas, o simplemente quemándolos vivos.

Durante la guerra civil muchas mujeres sirvieron como comisarias políticas y enfermeras en los hospitales de campaña. La vida partisana era dura, pero a las mujeres les gustaba la igualdad de la que disfrutaban respecto a los hombres, una tradición que sería destacada una vez más durante la Segunda Guerra Mundial. Richard Stites describe cómo “las enfermeras capturadas eran habitualmente tratadas con especial brutalidad por los blancos. Cerca de Petrogrado en 1919, tres enfermeras fueron ahorcadas con vendas de su hospital de campaña con sus insignias del Komsomol [Juventudes Comunistas] atravesadas en sus lenguas.” Y miles de mujeres sirvieron en el Ejército Rojo y “lucharon en cada frente y con cualquier arma, sirviendo como tiradoras, comandantes de trenes blindados, artilleras”. También se hicieron espías. Lenin estaba extremadamente impresionado por los informes de Odessa y Bakú sobre como las más educadas mujeres del Ejército Rojo se habían enfrentado eficazmente a los soldados franceses y británicos que combatían junto a los blancos y habían argumentado en los propios idiomas de los soldados contra el intervencionismo extranjero. Ordenó la creación de una escuela especial de espionaje y desorganización. Ésta fue situada en una gran casa de Moscú bajo el mando del legendario revolucionario georgiano Kamo, cuyas hazañas en la clandestinidad anti-zarista eran legión. Aquellos que pasaron a través de la escuela (muchos de los cuales fueron mujeres, incluida la talentosa Larissa Reisner) formaron el Primer Destacamento Partisano de Operaciones Especiales.

Fue en otros frentes emancipatorios en los que las feministas bolcheviques encontraron serias resistencias. Hubo grandes problemas cuando establecieron modestas sedes en el Cáucaso y Asia Central o, para esa materia, en Ucrania. Las mujeres locales estaban asustadas y tímidas. Los hombres amenazaron a las feministas con la violencia, incluso si a sus esposas se les enseñaba simplemente a leer en una de las “cabinas de lectura” del Zhenotdel.

Tras un viaje al Cáucaso en 1920, Clara Zetkin informó a la sede central del Zhenotdel lo que las mujeres le habían dicho tras semanas empleadas en convencerlas para hablar:

“Éramos esclavas silenciadas. Teníamos que escondernos en nuestras habitaciones y rebajarnos ante nuestros maridos, que eran nuestros amos.

Nuestros padres nos vendían a la edad de diez años, incluso más jóvenes. Nuestro marido nos pegaría con una vara y nos azotaría cuando le pareciese. Si quería congelarnos, nos congelábamos. A nuestras hijas, una alegría para nosotras y una ayuda en la casa, las vendía, justo como nosotras habíamos sido vendidas”. 

El trabajo hecho por las mujeres de segundo rango del Zhenotdel a lo largo del país indudablemente dio frutos. Estableció las bases para imponer un estricto sistema de igualdad de género en incluso las regiones más socialmente atrasadas de la joven Unión Soviética. Estas mujeres valientes y seguras de sí mismas se enfrentaron frontalmente a los hombres sin armas ni guardias. Tres cuadros del Zhenotdel fueron asesinadas “por bandidos”. En el corazón de una ciudad musulmana, mostraron una película que retrataba a una heroína musulmana que rechaza casarse con un viejo que la había comprado. En Bakú, las mujeres que acudían al club del Zhenotdel fueron atacadas por hombres con perros (no había mucha diferencia entre ambos) y desfiguraron sus rostros con agua hirviendo. Una mujer musulmana de veinte años, orgullosa de haberse liberado, fue a bañarse en bañador. Fue rebanada en trozos por su padre y sus hermanos porque había “insultado su dignidad”. Hubo 300 asesinatos similares (“delitos contrarrevolucionarios”, en tanto el Estado estaba afectado) a lo largo de tres meses solo en 1929. Pero a pesar del terror patriarcal, las mujeres ganaron al final. Cientos de musulmanas y otras mujeres de esas regiones comenzaron a trabajar siendo voluntarias como traductoras y oficinistas en las sedes del Zhenotdel. Y hay informes extremadamente conmovedores sobre cómo en cada Primero de Mayo y Día Internacional de la Mujer Trabajadora, miles de mujeres se despojarían voluntaria e insolentemente de sus velos. Tampoco miraron hacia atrás. La autoemancipación fue el modelo sugerido por el Zhenotdel, no una imposición estatal. Y sucedió.

Un buen número de dirigentes bolcheviques se habían opuesto al Zhenotdel. Rikov, fuertemente vinculado con los predominantemente masculinos sindicatos, exigió que el Zhenotdel fuese disuelto porque causaba división. Zinoviev se opuso incluso convocando el Congreso de Mujeres de 1919. Otros querían usarlo como forma de apartar a las bolcheviques y dejar el “auténtico” partido a los hombres, lo que fue el caso de todos modos. Elena Stasova, la secretaria del partido en Octubre de 1917, fue relevada de su puesto cuando la capital se trasladó a Moscú. Estaba enfadada (incluso aunque su sucesor, Jacob Sverdlov, era el organizador más capacitado disponible) y rechazó ser derivada al Zhenotdel, convirtiéndose en una de las secretarias políticas de la oficina de Lenin. El mismo Lenin defendió vigorosamente al Zhenotdel contra todas las formas de reduccionismo. En el que fue probablemente su última entrevista sobre el asunto (su interlocutora era Clara Zetkin), respondió irritadamente cuando ella le informó de que muchos “buenos camaradas” eran hostiles a cualquier noción de que el partido crease órganos especiales para el “trabajo sistemático entre las mujeres”. Argumentaban que todo el mundo necesitaba emanciparse, no solo las mujeres, y que Lenin se había rendido al oportunismo en esta cuestión. Zetkin escribió:

“ ‘Esto ni es nuevo ni sirve en modo alguno como prueba’, dijo Lenin. ‘No se deje usted desorientar. ¿Por qué en ninguna parte, ni siquiera en la Rusia soviética, militan en el partido tantas mujeres como hombres? ¿Por qué es el número de mujeres organizadas en los sindicatos tan pequeño? Los hechos nos obligan a reflexionar… Esto es por lo que es correcto que nosotros presentemos reivindicaciones favorables a las mujeres… Nuestras reivindicaciones son conclusiones prácticas que hemos extraído de las ardientes necesidades, la vergonzosa humillación de las mujeres en la sociedad burguesas, indefensas y sin derechos… Reconocemos estas necesidades y somos sensibles a la humillación de las mujeres, a los privilegios del hombre. Por lo que odiamos, sí, odiamos y aboliremos todo lo que tortura y oprime a la mujer trabajadora, ama de casa y campesina, a la esposa del pequeño comerciante, sí, y en muchos casos a las mujeres de las clases poseedoras.”

Notas:

[1] Término peyorativo empleado para referirse a los judíos [N. del T].


15 años de Resistencia, 15 años desde Orión

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ORIÓN 15 AÑOS

Se cumplen 15 años de la condenable Operación Orión que dejó 80 civiles heridos, 17 homicidios cometidos por la Fuerza Pública, 71 personas asesinadas por los paramilitares, 12 personas torturadas, 92 desapariciones forzadas registradas y 370 detenciones arbitrarias en la comuna 13 de Medellín. La impunidad sigue vigente, hoy 15 años después los responsables no han sido juzgados, nadie ha reconocido su culpabilidad, nadie ha pedido perdón a las víctimas  y a la sociedad en general que habita la comuna 13.

Como víctimas y organizaciones sociales que hemos acompañado este proceso, seguimos insistiendo en la necesidad de que se esclarezcan los hechos, se conozca toda la verdad y que los máximos responsables sean juzgados. Nos negamos a que lo sucedido en la Comuna trece continúe en la impunidad.

Seguiremos buscando a los desaparecidos, con la firmeza de que esta lucha la damos juntos y juntas. Hoy nos seguimos abrazando ante el dolor, ante la incertidumbre, pero también nos abrazamos para continuar exigiendo que se restablezcan los derechos a las víctimas y que juntos y juntas digamos Orión Nunca Más.

Tenemos la esperanza de que el momento histórico que atraviesa el país nos permitirá avanzar hacia lo que hemos exigido, pero también estamos convencidos de que si no hay voluntad de todas las partes el camino será aún más difícil. Las FARC ya han dado grande pasos, es hora de que el Gobierno nos muestre su voluntad real y dejen de colocar trabas para implementar lo acordado en La Habana.

Implementar el Sistema Integral de Verdad Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición nos ayuda a avanzar en este mar de impunidad, por ello confiamos en que espacios como la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas y la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad nos permitirán acercarnos a eso que tanto hemos anhelado.

A la Alcaldía de Medellín y a las autoridades locales les seguimos exigiendo e insistiendo en que se hagan las acciones necesarias para el cierre definitivo de las escombreras. Nos negamos a seguir permitiendo que los nuestros sigan bajo montañas de escombros.

Finalmente, invitamos a las instituciones a que desplieguen su voluntad y permitan investigaciones serias que esclarezcan los hechos y responsables de las violaciones. Que se repare integralmente a las víctimas y que en un futuro no muy lejano puedan volar libremente las mariposas amarillas sobre este Macondo herido.

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Mujeres Caminando por la Verdad

Corporación Jurídica Libertad

Obra Social Madre Lura

Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado

Comité de Acciones de Memoria

15 años de Resistencia, 16 años desde Orión

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ORIÓN 15 AÑOS

Se cumplen 15 años de la condenable Operación Orión que dejó 80 civiles heridos, 17 homicidios cometidos por la Fuerza Pública, 71 personas asesinadas por los paramilitares, 12 personas torturadas, 92 desapariciones forzadas registradas y 370 detenciones arbitrarias en la comuna 13 de Medellín. La impunidad sigue vigente, hoy 15 años después los responsables no han sido juzgados, nadie ha reconocido su culpabilidad, nadie ha pedido perdón a las víctimas  y a la sociedad en general que habita la comuna 13.

Como víctimas y organizaciones sociales que hemos acompañado este proceso, seguimos insistiendo en la necesidad de que se esclarezcan los hechos, se conozca toda la verdad y que los máximos responsables sean juzgados. Nos negamos a que lo sucedido en la Comuna trece continúe en la impunidad.

Seguiremos buscando a los desaparecidos, con la firmeza de que esta lucha la damos juntos y juntas. Hoy nos seguimos abrazando ante el dolor, ante la incertidumbre, pero también nos abrazamos para continuar exigiendo que se restablezcan los derechos a las víctimas y que juntos y juntas digamos Orión Nunca Más.

Tenemos la esperanza de que el momento histórico que atraviesa el país nos permitirá avanzar hacia lo que hemos exigido, pero también estamos convencidos de que si no hay voluntad de todas las partes el camino será aún más difícil. Las FARC ya han dado grande pasos, es hora de que el Gobierno nos muestre su voluntad real y dejen de colocar trabas para implementar lo acordado en La Habana.

Implementar el Sistema Integral de Verdad Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición nos ayuda a avanzar en este mar de impunidad, por ello confiamos en que espacios como la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas y la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad nos permitirán acercarnos a eso que tanto hemos anhelado.

A la Alcaldía de Medellín y a las autoridades locales les seguimos exigiendo e insistiendo en que se hagan las acciones necesarias para el cierre definitivo de las escombreras. Nos negamos a seguir permitiendo que los nuestros sigan bajo montañas de escombros.

Finalmente, invitamos a las instituciones a que desplieguen su voluntad y permitan investigaciones serias que esclarezcan los hechos y responsables de las violaciones. Que se repare integralmente a las víctimas y que en un futuro no muy lejano puedan volar libremente las mariposas amarillas sobre este Macondo herido.

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13 de octubre de 2017 14:42

Se conforma Mesa Campesina en el Corregimiento de Altavista, Medellín

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Mesa Campesina del Corregimiento de Altavista: Por la defensa de la vida campesina en nuestro corregimiento Luego de retomar algunas propuestas que partieron desde la Sexta Asamblea Campesina del Valle de Aburrá para la construcción de un camino que agrupe a los campesinos y campesinas en la defensa del territorio, y después de considerarlo durante... Leer más

12 de octubre de 2017 18:52

Marcha por la Indignación en Blanco y Negro- 12 de Octubre del 2017

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Organizaciones sindicales, barriales, sociales, estudiantes,  hombres, mujeres,  jóvenes y  niñas y niños marcharon multitudinariamente  manifestando su indignación por  los  incumplimientos…

Foro Regional “Por el derecho a la autogestión comunitaria del agua”

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El día 5 de octubre de 2017 se realizó el Foro Regional “Por el derecho a la autogestión comunitaria del agua”, en donde participaron 120 líderes y líderesas de acueductos comunitarios de 24 municipios. En él se denunciaron casos que evidencian las amenazas a la gestión pública y comunitaria del agua y se socializó el... Leer más

11 de octubre de 2017 19:32

Graduación en Agroecología: Diagnostico en Pueblo Rico Risaralda

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El 10 de Julio del año en curso en el municipio de Pueblo Rico ubicado al Noroccidente del departamento de…

Comosoc Medellín se suma a las jornadas de indignación

Realizado por COMOSOC en: http://ift.tt/2ygDADs

El siguiente texto fue socializado el día 10 de octubre en el “Martes Por la Salud”, plantón que se realiza todos los martes y que ayer estuvo enmarcado en la Jornada Nacional de Indignación promovida desde la Cumbre Agraria Nacional, proceso del cual hacemos parte.

Como primero diremos que, desde la Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia, COMOSOC MEDELLÍN, las organizaciones y personas que hacemos parte de ella, celebramos y apoyamos de forma activa el proceso de paz entre el Gobierno Nacional y el Ejército De Liberación Nacional (ELN) en asuntos como la notificación del cese bilateral al fuego, pactado el pasado 4 de setiembre entre Gobierno y el ELN e iniciado desde el 1 de octubre hasta el 9 de enero del 2018, el cual se concreta el día de ayer con el anuncio emitido desde el Mecanismo de Veeduría y Verificación (MV&V) al cese al fuego bilateral y temporal donde se indica quienes conformarán dicho escenario.

Igualmente, saludamos con agrado y reiteramos públicamente nuestro apoyo activo para con el proceso de paz entre el Gobierno Nacional y Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC - EP) en su fase de implementación, y en la constitución de su nuevo partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

En este marco de los procesos de paz, no podemos dejar de resaltar que en el contexto actual, se han agudizado las acciones represivas y violentas por parte de Estado y de grupos paramilitares en contra del movimiento social, en contra de las comunidades indígenas, campesinas y afro, como lo podemos ver en los hechos ocurridos en Tumaco con la masacre, en Koconuko - Cauca con el asesinato de líderes y lideresas, como ocurre igualmente en otras poblaciones donde el Estado ha incumplido los acuerdos con las comunidades y las organizaciones sociales. Estos hechos generan en nosotros repudio, exigibilidad de garantías y derechos, e indignación.

Pese a los acuerdos pactados en la Habana y a los avances en los diálogos en Quito, las comunidades siguen enfrentando la agudización de la cuestión social en temas como el empleo, la salud, la educación, la tenencia de la tierra y el usufructo de ella; el cuidado, la protección y la defensa de los recursos naturales, y las múltiples dificultades para el logro de una paz estable y duradera, entre muchos otros asuntos.

Precisamente, todas estas situaciones, nos comprometen a todos y a todas como actores sociales en brindar todo el apoyo necesario a los procesos de paz y a vigilar el cumplimiento de estos acuerdos Pactados, tanto con las insurgencias como con el movimiento social; a participar activamente en los espacios de dialogo que se abren desde los distintos lugares donde nos encontramos, y que nos permiten aportar propuestas hacia la consecución de la paz tan anhelada con justicia social y ambiental, porque la paz es de todos, la paz es territorial.

Nos comprometemos a seguir denunciando todos aquellos hechos que vulneren los Derechos Humanos Fundamentales de las personas, los Derechos de los Pueblos y de la Naturaleza, apoyaremos permanentemente los esfuerzos que el movimiento social sigue haciendo hoy al articularse con la única finalidad de hacer posible, juntas y juntos, el que otra Colombia sea posible.

¡Por una Paz con justicia social y ambiental!

Memoria ambiental: el desafío de enunciar la vida

Realizado por Análisis - CENSAT Agua viva en: http://ift.tt/2yEyOk4

Colombia vive un momento coyuntural, un tiempo en el que se están reorganizando varias instituciones del estado para garantizar la implementación de los acuerdos negociados entre el gobierno nacional y la ex guerrilla de las Farc. Al mismo tiempo se reconstruyen las verdades del conflicto, con el

Subversión feminista de la economía

Realizado por OMAL | Observatorio de Multinacionales en América Latina en: http://ift.tt/2yYdgeu

Subvertir el sistema económico es una labor clave para conducir la transición ecosocial en que nos encontramos hacia un horizonte de buen convivir. Esta subversión ha de estar impulsada desde la confluencia de una multiplicidad de perspectivas críticas, entre las que está el feminismo.

Charla de Amaia Pérez Orozco (Eje de Precariedad y Economía Feminista) el 4 de octubre de 2017 en el curso «Desmontando el poder corporativo», organizado por OMAL.

Desmitificando la recuperación

Realizado por OMAL | Observatorio de Multinacionales en América Latina en: http://ift.tt/2yZZIz6

En los años de crisis han sido destruidos millones de puestos de trabajo y buena parte del empleo generado (que en España no ha conseguido compensar el perdido) es de muy mala calidad; los salarios han retrocedido o, en el mejor de los casos, han permanecido estancados (no en el caso de las cúpulas empresariales). Pero quizá lo más trascendente es que el ajuste laboral, lejos de representar un episodio asociado a la coyuntura de la crisis, ha llegado para quedarse".

Charla de Fernando Luengo (secretaría de Europa de Podemos) el 4 de octubre de 2017 en el curso «Desmontando el poder corporativo», organizado por OMAL.

Seminario "Empresas transnacionales y vulneración de los Derechos Humanos"

Realizado por OMAL | Observatorio de Multinacionales en América Latina en: http://ift.tt/2gb8BSv

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El próximo martes 17 de octubre participamos en Bilbao en el Seminario "Empresas transnacionales y vulneración de los Derechos Humanos", organizado por la Oficina Europarlamentaria de Podemos y el Grupo de la Izquierda Unitaria Europea (GUE), en el marco de la Semana contra la Impunidad de las Transnacionales.

El programa completo de las jornadas es el siguiente:

Lunes 16 de septiembre

19:00 Cineforum "La deuda oculta" en la oficina "En Europa Podemos" (Artekale 4)

Lolita Chávez (candidata a Premio Sajarov de la UE, Consejos de Pueblos de K´iché)

Martes 17 de octubre

10:00 Seminario "Empresas transnacionales y vulneración de los Derechos Humanos. Los casos de Brasil y Guatemala" en Instituto Hegoa (Avda. Lehendakari Agirre 81, Bilbao)

Xabier Benito (Eurodiputado de Podemos)
Gorka Martija (OMAL)
Ruth Pérez Lázaro (Fundación Nueva Cultura del Agua)
Robson Sebastián Formica (MAB Brasil - Vía Campesina)
Lolita Chávez (candidata a Premio Sajarov de la UE, Consejos de Pueblos de K´iché)

10 de octubre de 2017 11:07

Por el establecimiento de un Tratado Vinculante sobre empresas transnacionales y derechos humanos

Realizado por OMAL | Observatorio de Multinacionales en América Latina en: http://ift.tt/2g95n1R

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- Para asistir al evento es necesaria la inscripción enviando tus datos (nombre, apellidos y DNI) [1] a la dirección de correo tratadovinculante@gmail.com.


En junio de 2014 tuvo lugar un hito histórico en la defensa por los Derechos Humanos. La necesidad de regular la acción de las corporaciones transnacionales volvió a ocupar un lugar central en la agenda internacional. El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas estableció un Grupo de Trabajo Intergubernamental de Composición Abierta sobre empresas transnacionales y otras empresas con respecto a los derechos humanos, para poner fin a la impunidad de las violaciones a los derechos humanos y crímenes económicos, sociales y medioambientales cometidos por las empresas transnacionales y crear un instrumento internacional vinculante que permita enjuiciarlas y crear las condiciones para la no repetición.

Ir más allá de los actuales marcos voluntarios propios de la Responsabilidad Social Corporativa supone un paso importante para conseguir un sistema económico que garantice plenamente los derechos humanos de las personas y su bienestar y para terminar con la impunidad de las compañías transnacionales.

Con motivo de celebración de la tercera sesión del Grupo de Trabajo Intergubernamental del Consejo de Derechos Humanos, entre el 23 y el 27 de octubre de 2017, para continuar las negociaciones en torno al nuevo instrumento, diferentes organizaciones sociales, ecologistas, sindicales y de cooperación convocamos a todos los grupos parlamentarios en el Congreso de l@s Diputad@s y el Senado.

La jornada pretende:

  • (a) dar a conocer el trabajo del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas para la elaboración de un instrumento internacional legalmente vinculante para las empresas transnacionales en materia de derechos humanos
  • (b) aunar esfuerzos de la sociedad civil organizada y de grupos parlamentarios (tanto del Parlamento Europeo, Congreso de Diputadas/os, Senado) en la lucha contra las violaciones de los Derechos Humanos por empresas transnacionales
  • (c) apoyar el Tratado Vinculante y enviar un documento de demandas al Gobierno español que participará en la sesión del Consejo de Derechos Humanos a través de su misión en Ginebra y el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

Consideramos que estas jornadas son necesarias porque:

  • 1. Necesitamos el tratado vinculante para mitigar las consecuencias injustas de la globalización sin regulación que ha generado asimetrías entre Estados, comunidades, individuos y corporaciones en términos de acceso a la justicia y que debilita la protección de los derechos humanos, especialmente en las regiones más empobrecidas del planeta
  • 2. Es esencial que el mayor número posible de Estados apoye el trabajo realizado por el grupo de trabajo intergubernamental de Naciones Unidas para lograr el establecimiento de un tratado vinculante que ataje la impunidad de corporaciones transnacionales y otras empresas cuyas actividades tienen carácter transnacional
  • 3. Las organizaciones internacionales, entidades de la sociedad civil, personas y comunidades afectadas, académicos y otros actores relevantes también estamos involucrados en este proceso abierto y queremos aportar las propuestas creadas a partir de nuestra experiencia en la defensa de los derechos humanos
  • 4. Consideramos que ciertos aspectos son claves para la configuración del futuro tratado. Tales como la creación de nuevas obligaciones internacionales para las empresas transnacionales en relación a los derechos humanos; la responsabilidad solidaria entre la empresa matriz y toda su cadena de valor; la creación de instancias internacionales para supervisar el cumplimiento del tratado y poder hacer efectivas las obligaciones ahí contempladas; los mecanismos que fortalezcan tanto los sistemas jurídicos nacionales, como la cooperación y el monitoreo internacional con el fin de reforzar la responsabilidad estatal de proveer a las víctimas acceso a reparación y prevenir la reproducción de violaciones de los derechos humanos derivadas de las operaciones de corporaciones transnacionales tanto en el Estado de origen como en los Estados de destino de estas compañías.

Por ello animamos a asistir a las jornadas que tendrán lugar el 18 de octubre en la Sala Ernest Lluch del Congreso a las 16:00.

Programa

Bienvenida: Noelia Vera Ruiz-Herrera diputada y portavoz de la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo

Mesa 1. Hacia un tratado vinculante para empresas transnacionales y derechos humanos

  • Guillaume Long, Embajador y representante permanente de la Misión de Ecuador ante las Naciones Unidas en Ginebra
  • Juan Hernández Zubizarreta, profesor de la UPV/EHU e investigador de OMAL-Paz con Dignidad
  • Richar Nelson Sierra Alquerque, del pueblo Senú y Consejero de Relaciones Políticas y Justicia Propia de la Organización Indígena de Antioquia (OIA), Colombia
  • Modera: Elisa Veiga, presidenta de la Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos-España
  • Fila 0: portavoces de los grupos parlamentarios

Mesa 2. Puntos clave para el tratado vinculante en Naciones Unidas

  • Marco Aparicio, Profesor de Derecho constitucional (Universitat de Girona) y presidente del Observatorio DESC
  • Julia Martí, Investigadora y activista de la Campaña Global “Desmantelando el poder corporativo”
  • Carole Peychaud, CCFD-Terre Solidaire, Francia
  • Pablo Estenio Fajardo Mendoza, Abogado ambientalista de los demandantes a Chevron Texaco en Ecuador
  • Modera: Manuel Gómez Galán, Junta de Gobierno de la Coordinadora de Organizaciones de Cooperación para el Desarrollo España
  • Fila 0: portavoces de los grupos parlamentarios

Cierre: Ione Belarra, diputada y portavoz adjunta del grupo Unidos/as Podemos en la Comisión de Cooperación para el Desarrollo.


[1] La información contenida tanto en este e-mail, como en los documentos adjuntos, es información confidencial y privilegiada para uso exclusivo de la inscripción en la Jornada “Por el establecimiento de un Tratado Vinculante sobre empresas transnacionales y derechos humanos”. No está permitido el acceso a este mensaje a cualquier otra persona y entidad distinta a quienes están en la organización de la Jornada. Cualquier duplicación, reproducción, distribución, así como cualquier uso de la información contenida o cualquiera otra acción u omisión tomada en relación con el mismo, está prohibida y puede ser ilegal. Este mensaje no supone la creación de relaciones contractuales ni otros compromisos a través del uso de este mensaje.

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